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Extracción de leche materna, todo lo que debes saber

La lactancia materna es una experiencia única y fundamental en la vida de una madre y su bebé. Sin embargo, en ocasiones resulta difícil amamantar. Es por eso que la extracción de leche materna ha surgido como una práctica invaluable que ofrece flexibilidad y beneficios adicionales tanto para la madre como para el bebé.

Esta práctica permite a las madres proporcionar alimentación natural a sus bebés, incluso cuando no pueden amamantar directamente, ya sea por la rutina laboral, dolor en los pezones, mastitis u otros inconvenientes que se pueden presentar. Además, proporciona una oportunidad para que otras personas, como el padre u otros cuidadores, participen en el proceso de alimentación del bebé, fomentando el vínculo familiar.

1. Encuentra un lugar tranquilo: busca un lugar tranquilo y cómodo donde te sientas relajada y sin interrupciones para realizar la extracción.

2. Lava tus manos con agua y jabón.

3. Estimula el pecho: antes de comenzar la extracción, masajea suavemente tus pechos y estimula los pezones para ayudar a que la leche fluya.

4. Utiliza la técnica adecuada: asegúrate de colocar correctamente el extractor de leche en tu pecho para maximizar la extracción de leche. Ajusta la succión y la velocidad de acuerdo a tu comodidad.

5. Mantén la calma: intenta mantener la calma y la paciencia durante la extracción. El estrés puede dificultar el flujo de la leche.

6. Establece una rutina: intenta extraer la leche a la misma hora todos los días para mantener una producción constante y ayudar a tu cuerpo a adaptarse.

7. Asegúrate de que la areola y el pezón estén en el centro del extractor, para esto fija la pezonera al pecho con una mano y presiona el mecanismo de extracción con la otra.

8. Almacena la leche correctamente: después de extraer la leche, asegúrate de almacenarla en recipientes limpios y etiquetados, y guárdala en el refrigerador o congelador según sea necesario.

9. Hidrátate y come bien: mantente bien hidratada y sigue una dieta equilibrada para garantizar una producción óptima de leche materna.

1. Usa recipientes limpios: preferiblemente de vidrio o plástico libre de BPA, para almacenar la leche materna. Asegúrate de lavar y enjuagar los recipientes antes de usarlos.

2. Etiqueta la leche: etiqueta cada recipiente con la fecha en que se extrajo la leche para garantizar que se utilice en el orden correcto. También puedes incluir la cantidad de leche y la hora de extracción si lo deseas.

3.  Almacena la leche en cantidades pequeñas: alrededor de 2 a 4 onzas para evitar desperdiciarla. Esto te permitirá descongelar sólo la cantidad que necesitas en cada ocasión.

4. Utiliza bolsas de almacenamiento especializadas: si prefieres utilizar bolsas de almacenamiento, elige aquellas diseñadas específicamente para leche materna. Asegúrate de que estén selladas herméticamente para evitar fugas.

5. Congela la leche correctamente: si planeas almacenar la leche en el congelador, asegúrate de dejar espacio suficiente en el recipiente o la bolsa para que la leche se expanda al congelarse. Coloca los recipientes en la parte posterior del congelador donde la temperatura es más constante.

Si se almacena en el refrigerador, la temperatura debe ser de  4 °C. 

Si se almacena en el congelador, la temperatura debe ser de  18 °C o menos.

6. Descongela la leche con cuidado: cuando sea el momento de usar la leche congelada, descongélala lentamente en el refrigerador o sumergiendo el recipiente en agua tibia. Evita descongelar la leche en el microondas, ya que puede calentarla de manera desigual y destruir los nutrientes. 

 7. Utiliza la leche más antigua primero: almacena la leche en orden cronológico y utiliza primero la leche más antigua para garantizar su frescura. Siguiendo estos consejos, podrás almacenar la leche materna de manera segura y garantizar su calidad para tu bebé. 

El tiempo de almacenamiento seguro de la leche materna puede variar según las condiciones en las que se almacena.

  • A temperatura ambiente: la leche materna recién extraída puede dejarse a temperatura ambiente durante un máximo de 4 horas. Sin embargo, es mejor usarla lo antes posible.
  • En el refrigerador: la leche materna puede almacenarse en el refrigerador a una temperatura de 4 °C (39 °F) durante aproximadamente 4 a 8 días. 
  • En el congelador: la leche materna puede conservarse en el congelador durante períodos más largos. A -18 °C (0 °F) o más frío, puede durar de 6 meses a 1 año. Es importante etiquetar cada recipiente con la fecha de extracción para asegurarse de utilizar la leche más antigua primero.
  • No vuelvas a congelar la leche que descongelaste. 
  • La leche después de la toma del bebé solo puede almacenarse por 2 horas. 

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